domingo, 12 de abril de 2026

CARTA A MARIANA, RUMBO A LOS QUINIENTOS

Querida Mariana: por favor, mirá con atención la foto que anexo. Gracias. La tomé ayer. Es la imagen de un fragmento de banqueta enlajada. Mucha gente se queja de lo peligroso que es caminar sobre estas lajas. Hemos dicho que parecería que hubo personas que quisieron hacerle un mal al pueblo, cubriéndose con el manto de gente que hacía el bien. Y digo esto, porque nadie en su sano juicio colocaría este sendero en su casa particular, porque va contra toda lógica. ¿Por qué se permitió que se hiciera tal afrenta a nuestra casa común? En la novela “Balún Canán”, de Rosario Castellanos, escrita en 1957, la autora ya había dicho algo acerca de este peligro: “Mi nana me lleva de la mano por la calle. Las aceras son de lajas, pulidas, resbaladizas…” ¿Mirás? ¡Son resbaladizas! Digo que nadie pondría este tipo de material en su casa, porque ¿quién quiere caerse a lo bobo? En casa hay personas de edad mayor, que se desplazan con dificultad. ¿Qué pasa en nuestra casa común? En una casa donde hay decenas de subidas y bajadas. Caminar por las calles de Comitán es un auténtico riesgo. Así como se dice que en la gran ciudad de México todo mundo tiene historias sobre alguna persona cercana que sufrió un robo, así, en Comitán todo mundo tiene historias sobre alguna persona que ha resbalado al caminar sobre estas calles enlajadas. En ocasiones no pasa de una “azareada” y de un moretón, pero en otros casos el accidente provoca lesiones más severas, incluso quebraduras de huesos. La remodelación del Centro Histórico de Comitán, que incluyó el “enlajamiento” de las banquetas (aceras, diría Rosario) se dio en 1994. ¿Mirás? Llevamos más de treinta años soportando las consecuencias de tal remodelación. ¿Qué ganamos los habitantes de este pueblo con tal determinación? ¡Nada! Al contrario, perdimos una posibilidad de hacer un pueblo más afectuoso. Debo decir lo que ya muchos han dicho. En época del Comitán de Rosario (los años treinta y cuarenta), que también es más o menos la época donde se desarrolla la trama de “Balún Canán”, nuestro pueblo tenía la misma topografía actual de subidas y bajadas, pero no había las entradas a cocheras ni el tráfico fue tan intenso como ya lo era en los años noventa y mucho más ahora. Los expertos podrán corroborar o desmentir la idea de que las lajas tenían una consistencia diferente. Las actuales, querida Mariana, superan a las anteriores en lo resbaladizo. ¿En qué momento se les ocurrió regresarnos al infértil pasado? A partir de ese momento hubo una empresa que comenzó a generar muchas ganancias: los locales donde venden aparatos ortopédicos. Dios mío, no sé cuántas personas han sufrido accidentes en las banquetas. Tal vez, qué dramático, Comitán es una de las ciudades donde más gente se accidenta al caminar por banquetas; tal vez nos comparamos con ciudades sucias donde la gente resbala por cáscaras de plátano o de mango; tal vez llegamos a los niveles de ciudades donde nieva y la gente resbala por el agua, por no llevar zapatos especiales. En una ciudad donde hay bajadas y subidas los expertos sugerirían materiales antiderrapantes para prevenir resbalones, acá se hizo lo contrario. ¡Ahí te van las lajas para que caigás! ¡Qué mentes tan perversas, tan poco humanistas! Y llevamos más de treinta años soportando estas peligrosísimas banquetas. Presumimos nuestra ciudad, invitamos al turismo mundial a que nos visiten, pero nunca decimos que les ofrecemos una ciudad donde un resbalón puede acabar el plan de vacaciones tranquilas. Y digo esto porque he conocido casos de visitantes que, en el momento menos esperado, han hecho ¡pongoch! en una bajada y tuvieron que pedir auxilio de paramédicos. ¡Dios mío! La pregunta que se antoja es: ¿seguirá Comitán siendo una ciudad con banquetas de laja resbaladiza? ¿Por toda la vida? ¿Es lo deseable para la población? Ni me quedés viendo. No sé cuál sería lo mejor para este pueblo, pero pienso que como está, como lo dejaron, no es lo más conveniente. El otro día, en esta obsesión, entré a ver una calle con pendiente en Lisboa y vi que las banquetas tenían pasamanos adosados a las fachadas y graditas en el piso. Estas graditas hacen que la naturaleza inclinada tenga respiros y la bajada o subida se convierte en algo menos riesgoso, además, digo yo, el material no es resbaladizo, porque el sentido común indica que debe ser material rugoso, que impida el deslizamiento fatal. Dentro de dos años, Comitán cumplirá 500 años como ciudad. Llegamos con muchas deficiencias ambientales y urbanísticas. ¿Así seguiremos? ¿De verdad? ¿Nada hará nuestra sociedad para mejorar nuestro entorno? ¿Y si hiciéramos un gran compromiso social para ir mejorando poco a poco nuestro día a día? Toneladas de dinero se invirtieron en enlajar las banquetas, desenlajar se antoja como una tarea de titanes, pero ¿y si lo vamos haciendo poco a poco? Y cuando digo poco a poco estoy diciendo que lo primero a modificar serían las pendientes y las entradas de autos. Posdata: un día platiqué con Toñito Zamudio y hablamos de iniciar un movimiento social encaminado a hacer más digno el pueblo. Sólo para demostrar que es posible modificar nuestro entorno y hacerlo más amable, para todos, para visitantes y, sobre todo, para nosotros, para que disfrutemos a plenitud nuestra ciudad. Una vez hablé con autoridades del INAH y me dijeron que no habría mayor problema en tener el permiso para modificar una banqueta. Pienso que tampoco la autoridad municipal negaría su permiso. Sé que habría más de dos comitecos que apoyarían con paguita para que se hiciera. En menos de una semana lograríamos el objetivo y estoy seguro que sería muestra palpable de que unidos podemos hacer una ciudad más digna, más afectuosa. ¿Lo lograremos? Basta echarle montón. Luego te cuento si esto, como siempre, es pura llamarada de doblador o logramos hacerlo. ¿Viste la foto con atención? El hoyo es muestra de lo indigno que resulta ahora caminar por las banquetas. ¡Uf! Pero, mirá qué ha hecho la gente consciente, si ves con cuidado observarás que hay unas manchas negras sobre las lajas. Esos son fragmentos de cintas antiderrapantes que colocaron algunos buenos ciudadanos. ¿Qué más notás? En las lajas hay rayas. Sí, los mismos ciudadanos conscientes han rayado la superficie de las lajas para que no sean tan resbaladizas. ¿Qué lectura hacés de esto? Es una forma de protesta, con esto la gente nos dice que poner laja en las banquetas con pendientes, fue una gran… (poné la palabra que considerés la adecuada). ¡Tzatz Comitán!