jueves, 11 de febrero de 2010

¿A QUÉ HORA DEL DÍA SE ESCUCHA LA VOZ DEL UNIVERSO?


Despierto a las tres de la madrugada. En medio del silencio escucho un hombre que tose en alguna casa vecina; escucho un gallo que avisa quién sabe qué. Pongo atención y escucho algunas cucarachas que husmean entre papeles, o ratas que corretean en el techo de láminas de asbesto. Hay una gotera en alguna parte, su sonido es puntual y perseverante, como si insistiera en demostrar aquella prédica que dice que un goteo constante hace un hueco en una piedra. ¡Estos son los ruidos de la madrugada!
A medida que avanza el día otros ruidos asoman y olvido los que me acompañan en la madrugada. Poco a poco se agregan los ruidos de la radio, de la televisión, del agua del baño, de la campana de la basura, de los camiones, de las carreras de los niños, los ladridos de los perros y hasta el maullido del gato jodón. Olvido los ruidos de antes de la salida del Sol. Pero ahora mismo, antes que comience el ajetreo del día, antes que el camión del gas comience con su taladro infernal o que los pájaros digan: ¡presente!, pienso que estos ruidos continúan durante el día, de manera oculta y pertinaz. El hombre que tose sigue botado en su cama, expulsando flemas, tomando tés caseros o recibiendo inyecciones para que se mejore. El hombre hace el mismo falso juramento del bolo y jura que, a partir de hoy, comerá más frutas que contengan vitamina C y no volverá a tomar refrescos embotellados. ¿A dónde van las ratas y cucarachas durante el día? Deben seguir por ahí, royendo papeles, buscando pedazos de pan sobre el suelo; pero deben hacerlo de manera subrepticia porque no los oigo. La voz de Loret de Mola y la de Alejandro Fernández cancelan los ruidos de la madrugada. Conforme la noche avanza, de nuevo los ruidos de la madrugada, como si fuesen vampiros, salen de sus cajas a chupar "la sangre" de los mortales. El hombre sigue tosiendo, ahora parece que expulsara esputos con sangre. Más le valdrá, cuando salga de ésta, cumplir su juramento de cuidarse más.
¿Y la voz del universo? ¿Quién la escucha? ¿A qué hora, como si fuese cometa, podemos salir al patio a "escucharla"?
El borbotón del día, el barullo de la Tierra, nos impide escuchar la verdadera voz.