miércoles, 10 de marzo de 2010

INSTRUCCIONES PARA SOPORTAR LOS DOMINGOS




1.- A la hora de despertar, como si uno fuera Moisés, abrir el mar de la mañana.
2.- Escuchar cómo los rayos de sol, a la hora que se cuelan por la ventana, interpretan la Pavana para una infanta difunta.
3.- Tirar un bollo de hilo desde la ventana de un quinto piso y luego bajar para enrollarlo mientras se chifla, bajito, un bolero de Armando Manzanero.
4.- Oír que los aros metálicos del camión de gas interpretan a Bach cada vez que se somatan contra el asfalto.
4.- Caminar hacia el parque de las tortugas con trote de delfín a punto de principio.
5.- A mediodía bordar hilos de agua sobre una michelada con naftalina.
6.- Sentarse a medio patio en posición de loto y recordar a Kalimán diciéndole a Solín: “Serenidad y Paciencia” (esto debe hacerse tomando la segunda michelada, ya sin nafta).
7.- Ir a una sala cinematográfica, comprar una bolsa de palomitas y luego soltarlas a mitad de la plaza central para que vuelen alrededor de la fuente.
8.- Sentarse en una banca del parque, concentrarse en una pared blanca hasta que broten las primeras imágenes de la matiné que exhibe una película de Tarzán, en maravilloso blanco y negro.
9.- Dar dos vueltas al parque con el paso de Charles Chaplin (puede omitirse el bastón).
10.- Mirar una revista de playboy detrás de un piano de cola.
11.- Comer un bistec de brontosaurio junto a Pedro Picapiedra y Vilma (debe acompañarse con la tercera michelada).
12.- Remojar la tarde en una cubeta de batik y luego ponérsela como si fuera la camiseta de la Selección (sin pena, puede gritar ¡gol!, y correr por la calle).
13.¬- Ir al parque y colocar loros en cada una de las arracadas de las muchachas bonitas.
14.- Ponerse una máscara de Blue Demon y luchar contra los demonios de las cinco de la tarde.
15.- Recordar que Van Gogh se sorrajó un balazo a media panza en una tarde de domingo, plena de amarillos girasol.
16.- Dar gracias a Dios porque uno tiene las dos orejas completas.
17.- A las siete de la noche, entrar a un café y comprar un pastel con una vela y cantar, bajito, las mañanitas.
18.- Ir al aeropuerto sólo para ver volar los aviones en la pista de despegue.
19.- Regresar a casa y sentarse al lado del gato que vive todos los días de la semana como si fueran domingos, y
20.- Prender la tele y, como si fuera la noche del 31, esperar que den las doce para brindar por el lunes nuevo (si se desea puede uno tomar doce uvas y pedir doce deseos).