domingo, 15 de agosto de 2010

PARA CELEBRAR EL "BIDECENARIO"


A Paco Flores se le ocurrió guardar un recorte de prensa de 1990. En ese tiempo yo escribía la columna "Sol y sombra", en el periódico "Avante", de San Cristóbal de Las Casas.
Paco me hizo llegar el recorte (debe estar en proceso de botar basura). Como una forma de agradecimiento y para alimentar la nostalgia, transcribo el textillo.

"¿Cómo?". Y yo le repetía el nombre. "¡Qué simpático! Nunca lo había escuchado". Y ponía cara de incrédulo. Sin duda pensaba que era invento, que lo había creado -digamos- Rosario Castellanos para colocarlo en sus escritos, que lo habían inventado los historiadores para colocarlo al inicio de la biografía de Belisario Domínguez.
"¿Comitán? ¡Qué chistoso! Al final suena como campana".
Pensé que probablemente tenía razón. Para mí es un nombre sonoro y ¡dice tanto! Para otros no es más que un nombre raro y distante. Sí, como si de pronto viniera un michoacano y comentara que vive en "Erongarícuaro" o en "Huiramba", y uno dijera: ""¡Simpático! ¡Sonoro! Nunca lo había escuchado".
Así suena Comitán para muchos, pero ¡así se llama el pueblo! ¡Existe!
Acá vive mucha gente, bueno, no tanta. Según el más reciente censo de 1990, somos...¡No tiene caso!, de todas maneras el dato es inexacto.
Sus calles, antes, cuando no había carretera panamericana eran de piedra y con pequeños hoyos. Hoy hemos progresado: ya no son más de piedra. ¿Los hoyos? ¡Le digo que hemos progresado! ¡Tenemos más!
Antes de que el Sol comience a aparecer; en este tiempo, las calles se van llenando de sonidos dulces: el trino de pájaros; menudos pasos que se dirigen al molino, al templo, al mercado, a la escuela; sonidos de campanas. ¿Al mediodía? Le digo que hemos progresado: bocinas, merolicos, altoparlantes, "stereos" en carro a todo volumen.
Uno eleva la vista al cielo y, en este tiempo, los ojos se llenan de un azul intenso. ¿Quién baja la vista? ¡Nadie! Hay que llenarse de azul de cielo. Así, el que camina, se olvida que las calles son basura. Ésta brota de las banquetas y germina en los arroyos. La gente cuenta que barre a diario; pero no bien acaba de hacerlo cuando ya nuevamente los brotes comienzan a aparecer. ¡Es todo un espectáculo! Van tomando vida las bolsas de "sabritas", envases plásticos, latas, corcholatas, vidrios. Los de antes dicen que no era así, que este brote incontenible de árboles dadores de basura no existía. Cuentan que al alba se levantaban y barrían el pedazo que les correspondía y permanecía limpio durante bastante tiempo. Le digo ¡hemos progresado!
Tras los balcones aparecen los rostros y comienzan a platicar. Y es que somos muy solidarios. ¡No, no es por la famosa campaña ahora tan de moda! ¡No! Nosotros siempre nos hemos preocupado del prójimo y así, desde temprano, corremos a enterarnos de la salud del vecino. Y la cadena se forma y se intensifica. A veces, aderezamos la plática con inocentes agregados; a veces matamos a los vivos y revivimos a los muertos; son los riesgos de la comunicación. Sí, las placas de los autos indican que pertenecemos a este bello e indescifrable estado y así ostentan: CHISMEX.
Algunos insisten en que tal nombre no existe y lo buscan en diccionarios, enciclopedias y mapas. Por fortuna, hay miles que no tenemos más que salir de casa para caminarlo y disfrutarlo. Aunque, a veces, también se nos antoja un pueblo de ficción.
Está lleno de subidas y bajadas, y se asienta al cobijo del cerro Junchavín. Antes hablábamos de "vos", hoy nos da vergüenza.
"¿Cómo dice que se llama su pueblo? Ah, también suena simpático. No, nunca lo había escuchado. ¿De verdad, existe?".