jueves, 3 de junio de 2010

ENCERRADOS PARA SIEMPRE


"Busquen la puerta", fue la orden. "A la una, a las dos y a las...". El grupo de muchachos comenzó a palpar las paredes. La oscuridad era total. ¿Cómo se busca una puerta en un cuarto oscuro y con los ojos vendados? Sólo existen dos posibilidades: hallar el pomo de la cerradura o las hendijas del marco y la pared. La textura no es garantía. Desde el principio advirtieron a los participantes que la puerta estaba hecha del mismo material de las paredes. El material de las paredes, según el tacto de los hombres y mujeres que ahora las palpan, es de una sustancia gelatinosa y dura. Sus manos quedan como pegadas, pero a la hora que las retiran y se las palpan las encuentran limpias y con temperatura normal.
Son veinte individuos, diez hombres y diez mujeres. Los invitaron a un juego, les dijeron que el interior del cuarto tiene cámaras con rayos infrarrojos. Les han dicho que el primero que encuentre la puerta obtendrá ¡un auto! Sí, será un regalo. El programa es televisado en cadena nacional. No hay posibilidad de error, les dijeron, cuando alguien toque la puerta sonará una alarma y mediante un sofisticado sistema electrónico detectarán las huellas del ganador del concurso.
La entrada fue espectacular, a los participantes los llevaron en helicóptero y desde las alturas fueron descolgados. Una vez que estuvieron adentro, grúas gigantescas colocaron el techo sobre las paredes del cuarto y una cuadrilla de hombres fijó la techumbre con soldadura autógena.
Los participantes chocan entre sí mientras buscan la puerta. Parecen hormigas. Una mujer cayó en un empujón. Cuando sintió las pisadas de los demás trató de hallar el centro, pero luego se dio cuenta que estaba al lado de la pared.
El primer movimiento de todos fue desplazarse hacia la orilla del cuarto para hallar las paredes. El primer contacto fue repulsivo, la baba pegajosa de las paredes los confundió.
En el interior del cuarto no se escucha más que los pasos y jadeos de los concursantes. Una de las reglas fue determinante: el que diga una palabra en voz alta será descalificado. Para ayudarles al cumplimiento de esta tarea les colocaron cinta canela en la boca. De igual manera, les amarraron el brazo izquierdo a su cuerpo, de tal suerte que sólo el derecho puedan emplear para buscar la puerta.
Llevan ya más de veinte minutos y nadie ha encontrado la puerta. Cuatro participantes han renunciado a la tarea y se han colocado en el centro (así lo creen ellos) a salvo de las carreras de los demás. El calor es sofocante. Comienzan a sentir una falta de oxígeno. ¡Nadie encuentra algún indicio de puerta!