miércoles, 15 de enero de 2020

CARTA A MARIANA, CON UN REGALO DE VICENTE KRAMSKY




Querida Mariana: Vicente Kramsky, el gran fotógrafo de Chiapas, estuvo en Comitán, en los años sesenta y setenta. Acá te paso copia de una de las fotografías que captó. La postal la tomé del libro “Vicente Kramsky. Interludio de una misma historia”, que es el catálogo de una exposición que se presentó el 10 de diciembre de 2019, en el vestíbulo del Auditorio Francisco I. Madero, en Tuxtla Gutiérrez. El catálogo contiene algunas fotografías que don Vicente tomó en San Cristóbal, Chiapa de Corzo, Tuxtla Gutiérrez, Tapachula y Comitán. El mayor número de fotografías (nacencia obliga) es, por supuesto, de su tierra natal: San Cristóbal de Las Casas. De Comitán se publican cinco fotografías. En la primera aparece el parque de La Pila, en primer plano dos tradicionales burros en el área de Los Chorros, y de fondo el templo de San Caralampio (pintado con colores claros), la ceiba y un autobús entre la Ceiba y la escalinata del templo; es decir, dicho espacio no estaba cerrado como lo está actualmente; en la segunda fotografía se aprecia lo que se ve en ésta que te comparto; la tercera fotografía muestra la sala de la Casa Museo Dr. Belisario Domínguez, como se encontraba antes de la no afortunada restauración; la cuarta fotografía muestra la fachada del histórico templo de San Sebastián; y la quinta toma la realizó en el parque central del pueblo; es una toma nocturna del parque ampliado. Los árboles de los arriates centrales apenas comienzan a despegar del cielo, por lo que se aprecia con claridad las fachadas del templo de Santo Domingo y de la Casa de la Cultura.
Estas cinco fotografías son un presente generoso de Kramsky, quien sin alardes llegó a Comitán (así como lo hizo en muchas ciudades del estado) y nos legó testimonios gráficos de un tiempo ya ido. Gracias a la publicación homenaje de Coneculta, Comitán recibe cinco imágenes que sirven para acomodar el rompecabezas de la identidad.
Como mirás, esta fotografía fue tomada desde la banqueta donde está la residencia de doña Raque Albores (no se advierte, pero en este tiempo, la manzana frente al templo de Santo Domingo aún no se ha convertido en la manzana de la discordia, sigue siendo una manzana llena de locales comerciales y de residencias particulares). Si alguien se para en el mismo punto y hace el ejercicio comparativo de ese Comitán con el actual hallará que la máxima modificación arquitectónica es la de la casa, con techo de teja, donde doña Romelia Arizmendi tenía su tienda “Telas y confecciones”, porque la casa de doña Raque Albores continúa sin modificaciones notorias. En cuanto al templo de Santo Domingo, el cambio más radical es el descubrimiento de arcos en el basamento de la torre que sirve como campanario y, por supuesto, el cambio de color y que el Salón Lino Morales, que en ese tiempo servía para adoctrinamiento y pláticas pastorales, ahora lo utilizan como merendero.
En la foto de Kramsky se aprecia al nevero en la esquina, a los hombres y mujeres que caminan por la banqueta, sin apremio, dejando que el sol se regodee en ellos.
Sí, tenés razón, el tráfico de vehículos ha aumentado en forma notable. Acá sólo se distingue un auto, manejado por un conductor con sombrero (algún comiteco de ese tiempo podrá identificar plenamente al conductor, porque en ese tiempo no había tantos vehículos). Al fondo se aprecia el edificio de piedra, de la Casa de la Cultura (que ahora aloja al Centro Cultural Rosario Castellanos).
Sí, la casa que albergó el negocio “Telas y confecciones” es el que más se transformó. Fue derruida y en su lugar construyeron un edificio moderno, de dos plantas y una terraza (casi tres plantas). Según testimonio de personas de ese tiempo, antes del negocio de telas, don Juanito Cancino (que era propietario del local) tuvo una imprenta, pero luego vendió dicha esquina con doña Romelia. Posteriormente la casa fue derruida y, doña Cholita, hija de doña Romelia, casada con don Alfonso Domínguez Aguilar (quien se dedicaba al ejercicio contable), construyó el edificio actual. En la planta baja continuó con el negocio de venta de telas y la planta alta con el espacio de la terraza la empleó como vivienda, al lado de su esposo. A la muerte de la pareja (que no tuvo descendientes) un hermano de doña Cholita vendió el edificio a su actual propietario: Don Juan (Juan José López), quien, con gran sentido comercial, cambió el giro comercial y lo bautizó con el siguiente nombre: “Pollos y antojitos del centro”, que sintetiza el giro del negocio y que es muy exitoso.
Para quienes siempre tienen la pregunta de cómo era el Comitán de antes, acá tenemos un testimonio, obsequio de uno de los más grandes fotógrafos de Chiapas.
Posdata: En el texto de presentación del catálogo de la exposición de don Vicente se lee lo siguiente: “El trabajo de Vicente Kramsky posee calidad fotográfica, estética y documental, por lo que representa un importante registro del patrimonio artístico, cultural y natural del estado de Chiapas; sea esta la ocasión para honrar su memoria.”
Sea esta carta que te mando, de igual manera, una forma modesta de agradecer su generosidad al obsequiarnos este hilo que jala la memoria de los mayores y desenreda el nudo de la incertidumbre de los jóvenes. Gracias.