sábado, 23 de marzo de 2019

CARTA A MARIANA, DONDE, COMO SI FUERA UN POZO, APARECE EL MILAGRO DEL AGUA





Querida Mariana: Dicen que un vaso de agua a nadie se le niega. Hoy te brindaré un vaso de agua, trataré que con mis palabras este vaso sea un vaso de agua limpia, tan limpia como tu carita cuando te lavás, como decía la canción infantil: “Pin pon es un muñeco de trapo y de cartón, se lava la carita, con agua y con jabón”.
Está de más decir que el agua es vital. Si sólo hay jabón y no hay agua no podés lavar tu cara, ni lavar tus dientes, ni, bueno…
Está de más decir que el agua es un recurso que cada vez se hace más escaso, no sólo en la región sino en el mundo entero. El futuro indica que el agua será un recurso motivo de disputas a nivel mundial.
Pues, bueno, el día jueves estuve en el auditorio de la UNACH, acá en Comitán, y presencié la charla que impartió la directora de COAPAM, mi amiga Regina Albores Aranda, quien es una profesional que anda metida en el ajo de la ingeniería, desde hace más de treinta años, y que ahora le tocó bailar con la más solicitada, con la más mencionada: la distribución del agua, en Comitán. ¡Uf, labor titánica! Pocos quisieran estar en su pellejo; sobre todo, pocos tendrían la capacidad para echarse ese torito al hombro.
Diré que Regina dio la charla ante una audiencia de doscientos jóvenes de diversas instituciones educativas. Cuando comencé a escucharla pensé que esa plática (es una bobera lo que diré) la debería estar dando en un espacio como el Estadio Azteca, para que cupiera la población de cien mil habitantes que ahora tiene el Comitán del 2019. ¿Por qué digo esto? Porque muchísimos paisanos no tenemos idea del problema del agua y de los esfuerzos que las autoridades hacen para resolverlo.
A ver, trataré de sintetizar, siguiendo el juego de imaginación. Imaginá que alguien te quiere vender una ciudad y, como buen vendedor, te habla sólo de las bondades. El vendedor te dice que esta ciudad cuenta con un clima agradable, que está considerada como una de las más bellas de Chiapas, que muchos de sus habitantes son gente maravillosa (sobre todo los que nacieron ahí y tienen ancestros del mismo pueblo), que su comida es exquisita y se le va la boca hablando maravillas. Y vos te emocionás, porque eso es lo que querés para vivir, un lugar en donde tus hijos y los hijos de tus hijos sean felices. Pero, a la hora que preguntás por el agua, mirás que el vendedor duda tantito y vos, entonces, pensás que tenés que preguntar con un experto y vas con el experto para que te explique y el experto te cuenta que Comitán, en los años veinte los comitecos compraban el agua, sí, ¡la compraban! Los burreros iban a la Pila, colocaban los barriles debajo de los chorros y luego, con ayuda de los burritos (siempre generosos, siempre chambeadores), subían al centro a vender el agua. A la hora que el burrero terminaba de poner el agua en las ollas que estaban en los patios, la señora abría el bolso y pagaba el agua. El burrero nada pagaba por el agua, el agua lo tomaba gratis, pero cobraba el servicio que prestaba a la sociedad; es decir, cobraba por la joda. Esto es como ese dicho que dice: “Dios da el agua, pero no la entuba”. Los comitecos del 2019, como todos los ciudadanos del mundo, debemos pagar el agua, no el líquido en sí (porque si así fuera no nos alcanzaría la paga para pagar un recurso que vale más que el oro y el platino), pagamos el servicio, como se hacía con los burreros. Pero, ¡ay, Señor!, el Comitán de los años veinte nada tiene que ver con el Comitán de estos tiempos. La directora de COAPAM (poné atención, por favor) dijo que antes había dos pozos: El de Cash y el de La Cueva (¿recordás la historia de tío Ticho, que murió ahí y que por eso se llama Cueva de tío Ticho?). Esos pozos siguen dotando de agua a la ciudad, pero (¡ah, el pero que hace difícil el tema!), Regina contó que el de Cash, en un inicio, daba veintisiete litros por segundo, y ahora da cinco litros por segundo. ¿Mirás qué problema tan serio? Antes, para una población de veinte mil habitantes el pozo suministraba 27 y ahora, para una población de cien mil habitantes, el pozo suministra sólo 5. ¿Qué harías, vos, ante este problema? No se puede sacar agua de las piedras. Ya dije (todo mundo lo sabe) que el recurso escasea, no sólo acá, sino en todo el mundo. ¿Es alarmante, no? Pero falta ver qué sucede con el pozo de La Cueva. Ya podés imaginar que anda por la misma senda. La directora de COAPAM dijo que antes daba 40 litros por segundo, ahora anda por los 20, ¡la mitad!, y, perdón por la insistencia, la población ha crecido de manera desproporcionada y anárquica. ¿Cómo mandás agua a lo alto de la montaña? La parte baja, bueno, es por gravedad, soltás el agua y baja bien bonito, pero mandá el agua hasta arriba del cerro. Para esto último se necesita del servicio de bombas y esto significa uso de la energía eléctrica y acá, vos que andás queriendo comprar la bonita ciudad, te enterás que hay un adeudo de millones de pesos. ¿Qué haces ante este severísimo problema? ¡No, no, mi querida Mariana, digo que la problemática no es sencilla ni simple, es complejísima! Empezás a temblar cuando te enterás de la situación que se agrava cada día.
Ahora recuerdo la anécdota graciosa que dicen ocurrió en Comitán hace años. Un grupo de campesinos llegó ante el cura para pedirle que les prestara la imagen del santo para que encabezara una procesión en donde solicitarían al cielo que les diera agua (el problema de siempre), el padre vio al grupo y dijo que para que el santo les cumpliera el milagro debían tener fe y ellos no tenían fe, una mujer dijo que sí, que sí tenían fe. ¡No!, dijo el padre, si tuvieran fe traerían paraguas. Es una broma, pero tiene algo de seriedad. Comitán ya se volvió un pueblo de poca fe. Acá no ocurrirá el milagro, pero sí comienza a aparecer una realidad menos brutal. Mi amiga Regina comentó esa mañana, en el auditorio de la UNACH, que, por indicaciones del presidente municipal, se han dado a la tarea de rehabilitar pozos y dio la noticia de que ya quedó listo el pozo del Ocote que proveerá a la ciudad de 40 litros de agua por segundo. ¿Mirás, qué prodigio? Además, dijo que ya pronto estará listo otro pozo que aportará más litros a la ciudad; es decir, en breve, Comitán tendrá, además de los siete pozos existentes, dos pozos más. ¿Recordás qué dijo Regina respecto a los pozos de Cash y de La Cueva? Que, por cuestiones naturales dejaron de aportar, más o menos, cuarenta y dos litros por segundo, y ahora resulta que, en menos de seis meses de esta administración, pronto esta merma podrá ser subsanada.
Cuando oís esto botás tu frustración y en tu carita vuelve a asomar el sol. ¡Claro, cómo no! El urgente problema del abasto del agua, comienza a tener visos de solución. A ver, a ver, con calma, hay una gran demanda, no se solucionará de la noche a la mañana, como dijera Panchita: “No es hacer enchiladas”. No es sencillo, pero, en el horizonte hay destellos, hay un vaso con un poco de agua (no tan limpia, como tu mirada, pero agua, al fin).
Regina comentó que una vez que se succiona el agua pasa a tratamiento de desinfección, para que no llegue tan cochina a las casas. Es imposible, ya en estos tiempos, que hablemos de agua potable. El agua que llega a las casas está desinfectada, pero tiene animalitos que hacen que esta agua no sea para beber. Cada uno en las casas debe echarle un poco de cloro en el tanque o en el tinaco o en la cisterna, para matar bichitos que provocan enfermedades, porque todo mundo a la hora que se baña se echa unos buches de agua sin querer.
Además de la dificultad de la distribución, el problema se agrava con otros elementos, algunos técnicos y otros humanos. ¡Dios mío! Gran parte de la tubería esté obsoleta, porque la red de distribución ya está vieja; muchos tubos se tapan porque el sarro hace de las suyas. El agua de esta región provoca sarro, ya que tiene mucho calcio. ¿Y qué pasa con comportamientos humanos valemadristas? Desde siempre, algunos (¡uf!) tienen tomas clandestinas (huachicoleros ingratos), cierran válvulas o no pagan. ¡No pagan un solo centavo! Qué ingratos. En los años veinte, a la hora que los comitecos recibían el agua que llevaban los burreros, abrían sus bolsos y pagaban el servicio, ¡el servicio!, porque ya dije que el agua es gratuita, pero Dios no la entuba. Estos ciudadanos ingratos agravan el problema. ¡No se vale! La irresponsabilidad de algunos perjudica a la mayoría. ¡Pagamos justos por pecadores!

Posdata: No sé qué digas, ahora. Yo digo lo que dije al principio, si todos los comitecos hubiesen asistido a la charla de mi amiga Regina, la mayoría habría hecho conciencia del problema heredado y habría reconocido avances. No hablo de otras cosas, hoy hablé del agua (problema severo en la ciudad) y reconozco que la puesta en marcha de dos pozos es un buen paso. Se trata de no minimizar los logros. ¿Qué queda a los ciudadanos? Tomar conciencia, primero de la gravedad del problema, luego de los avances obtenidos y, al final, hacerse solidarios. No desperdiciemos ni una sola gota, la gota desperdiciada es la gota que necesita el vecino y el vecino podemos ser nosotros. Los ciudadanos debemos responsabilizarnos con el pago, que es una cuota mínima, casi simbólica. ¿Cómo es posible que haya gente que se hace tacuatz con el pago mensual? ¡Por el amor de Dios! Debemos entender que el agua es un recurso más valioso que todo lo demás. Todo mundo debe colaborar para que la tengamos en casa.
Siguiendo con el juego de la compra de la ciudad, yo sí compro a este pueblo. El pueblo es maravilloso, la mayoría de sus habitantes son bellísimas personas. Este porcentaje mayoritario, entonces, es el que debe aportar sus manos generosas para que vivamos en un mejor lugar. No seamos ciudadanos de poca fe. Digo.