domingo, 18 de septiembre de 2022

CARTA A MARIANA, CON PERSONAJE DESCUBIERTO

Querida Mariana: los historiadores e investigadores siempre están en búsqueda de datos. Ah, son hermosos gambusinos en busca de las pepitas de oro del conocimiento. Los admiro, porque son los Sherlock Holmes que nos entregan las piezas que completan los rompecabezas de identidad. Hasta el momento, septiembre de 2022, aún tenemos muchas interrogantes acerca de la vida y obra de nuestra heroína Josefina García Bravo. Es un personaje que no se muestra en totalidad. El otro día te conté que la poeta Clara del Carmen Guillén realiza la búsqueda de datos extraviados de la escritora Blanca Lydia Trejo. El 25 de febrero de 2021, Leticia Bonifaz y Gina Jaramillo ofrecieron una charla donde dieron a conocer datos importantísimos de esta destacada comiteca. Poco a poco, ellas hacen visible la personalidad de quien, dicen, fue la primera antóloga mexicana de literatura infantil y escritora de cuentos infantiles. Han rastreado huellas y descubierto fragmentos que complementan ese rompecabezas. En el caso de doña Josefina todo es más difícil, no hay signos evidentes. Basta decir que, en el caso de Blanca Lydia, las investigadoras ya encontraron un retrato de ella. ¿Qué sucede con Josefina? Diría doña Lolita Albores: “¡caso hay!” Y no hay, porque doña Josefina vivió en tiempos donde la fotografía apenas sacaba su cabecita en el mundo. Lo más seguro es que el retrato de Josefina nunca se dio, ni tampoco (como se estilaba antes) un artista la inmortalizó en un retrato pintado al óleo. Pero, ¡faltaba más!, el dato preciso que sí tenemos es uno que nos regaló el maestro Jorge Adolfo Avendaño Burguete. Su testimonio sí da luces y coloca una de las primeras piezas en las páginas históricas que corresponde a doña Josefina. Vos recordás la importancia que tiene doña Josefina en nuestro imaginario colectivo. El mito cuenta que ella participó en el movimiento de Independencia de Comitán, cuando el grupo de hombres dudó tantito ante la propuesta independentista de Fray Matías de Córdova, ella dijo que las mujeres estaban dispuestas a apoyar. ¡Ah, acto luminoso! Así que un buen día, en el parque del barrio de San Sebastián, sitio histórico donde inició el movimiento de Independencia, colocaron un busto de la heroína comiteca. El parque se llama de La Corregidora, porque está dedicado a doña Josefa Ortiz de Domínguez. ¿Mirás el simbolismo de tal acto? Nuestra Josefina se coloca al lado de doña Josefa, ello representa el papel importante de la mujer mexicana en los momentos sublimes de nuestra historia. De doña Josefa sí existen registros y de ahí la iconografía se ha diversificado. En el Castillo de Chapultepec existe un retrato de ella, pintado al óleo. Pero nuestra paisana fue más modesta. ¿Entonces? Pues había que representarla de alguna manera, entonces, el maestro Jorge Adolfo nos cuenta cómo se solucionó ese impedimento. Mirá qué dice el maestro Avendaño: “…ante la imposibilidad de encontrar datos de su existencia, don Paquito García proporcionó una foto de su tía doña Domitila Águeda, la cual sirvió de modelo para elaborar el busto de doña Josefina”. ¡Genial! No tenemos más datos de la heroína, pero sí tenemos el nombre de la mujer que sirvió de modelo para el busto. Sé que la historia oficial no permitiría colocar esta explicación en la base del busto, pero esto sería maravilloso, porque tal como acá se mira no denigra en absoluto el mito histórico, sólo agrega un dato real. No sé qué digás vos, pero a mí me parece muy honesto el dato, aporta luces a la historia de doña Josefina. El nombre de doña Domitila debe preservarse para siempre, porque, en forma casual, su retrato sirvió como modelo para el busto de una mujer cuyo nombre aparece en el libro de la historia de Chiapas. En el congreso del estado de Chiapas aparece un muro con los nombres de destacados personajes locales. Pues el nombre de doña Josefina está debajo del nombre del enormísimo poeta Jaime Sabines Gutiérrez y encima, ¡encima!, del nombre de Fray Matías de Córdova. En esa fila es la única mujer que aparece, los demás nombres son: el de Edgar Robledo Santiago, Samuel Ruiz García, Enoch Cancino Casahonda, Manuel Velasco Suárez y Sergio Armando Valls Hernández. De todos los demás nombrados existen datos biográficos fidedignos. Sólo nos hace falta información acerca de nuestra paisana. En la otra fila de personajes relevantes aparece el nombre de otra mujer: Rosario Castellanos. ¡Qué orgullo! Las únicas mujeres reconocidas en ese muro de honor son comitecas, una es un mito histórico y la otra volvió mito a la historia. Posdata: algún día, un investigador, como en el caso de la escritora comiteca, mostrará datos que ayuden a visualizar la presencia de Josefina. Mientras tanto, el maestro Avendaño ya nos dio un dato importante: el busto de Josefina, donado por el profesor Edgar Robledo Santiago, tuvo como modelo el retrato de doña Domitila Águeda.