jueves, 13 de abril de 2023

CARTA A MARIANA, CON LA BELISARIO

Querida Mariana: una de las medallas más prestigiosas es la Belisario Domínguez. Los comitecos siempre estamos pendientes de la decisión del Senado, porque tío Belis, máximo héroe civil de la patria, es nuestro paisano, es orgullo de Comitán. Ahora estuvimos más pendientes porque uno de los candidatos para recibir la presea 2022 fue nuestro paisano el doctor Roberto Gómez Alfaro. En el pueblo se reconoce la labor que el doctor Gómez Alfaro ha realizado en favor de los más desprotegidos. El doctor habría dado brillo a la medalla, porque, se sabe, la concesión de esta presea no siempre ha sido afortunada. En ocasiones ha imperado el sentido político y se ha entregado a gente que no la merece, que no está a la altura del nombre del valeroso comiteco. Hay nombres que demeritan la relación de recipiendarios, ¿querés un nombre? Va: Fidel Velázquez, líder sindical que sirvió al poder en turno y no a la comunidad de sindicalizados a quienes debió servir. Va. Con eso digo todo. En cambio, sí hay nombres que enaltecen y honran la memoria de tío Belis. Después de mucho tiempo de espera, recibimos el anuncio de que la medalla Belisario Domínguez 2022 se le entregará a la escritora Elena Poniatowska, mujer que al principio apoyó en forma decisiva a AMLO, actual presidente de la república; pero que, en los últimos tiempos ha criticado que López Obrador se crea el poder omnímodo y le ha reprochado la falta de apoyo a la cultura. Acá, querida mía, ya vemos dos ideas importantes. El primer elemento a considerar es el siguiente: se sabe que la entrega de la medalla, como muchas otras decisiones cupulares, tiene el voto de calidad del presidente en turno. La medalla Belisario Domínguez la entrega el Senado de la República, poder legislativo, pero siempre pesa la mano del poder ejecutivo; es decir, la entrega de la medalla a la Pony tiene el visto bueno del presidente López Obrador; el segundo elemento es que la Pony, a pesar de haber comulgado con las ideas del presidente al principio, se ha convertido en una voz crítica en el terreno donde, desde siempre, se ha movido: la cultura. La cultura es uno de los rubros que más ha sufrido recortes en este sexenio. Bueno, desde siempre, la cultura es el patito feo, la hermanita apestada de la nación. Ah, qué miras tan cortas. La cultura es lo que mueve a los países, los países que le apuestan a la cultura crecen intelectualmente y también en su economía, porque los ingresos de productos culturales tienen un gran impacto positivo en el PIB. Pero, en este país, riquísimo en cultura, este rubro se deja de lado. Hay intereses que así lo demandan. ¿La Pony se merece la distinción? Sí, a pesar de sus oscuros y grises, la Pony es una intelectual de relevancia. A mí me gustan algunas de sus novelas. La novelita “Querido Diego, te abraza Quiela” es una novelita de excelencia. Sus cuentitos también son muy dignos. Tiene ensayos y entrevistas de gran calidad. Pero, por ahí, Luis González de Alba, otro destacado intelectual mexicano, la acusó de haberle alterado un trabajo que refería a Tlatelolco 68. Andá a saber qué tan cierto sea, pero recordá que cuando el río suena es porque lleva agua, a veces limpia, a veces sucia. La Pony ya mereció la gloria de la Medalla Rosario Castellanos, que entrega el Poder Legislativo de nuestro estado de Chiapas, que, de igual forma, tiene el visto bueno del ejecutivo estatal. Pero la Pony no sólo ha recibido reconocimientos en la patria, un día le fue entregado el prestigioso Premio Cervantes, presea que reconoce a los más excelsos escritores en lengua castellana. La Pony se ha ganado a pulso los reconocimientos. No me estás preguntando, pero diré que, a pesar de ciertas reservas que tengo por su personalidad, reconozco su talento literario; y a final de cuentas esto es lo que reconoce la entrega de la Medalla Belisario Domínguez. Me da gusto que, por encima del Poder Político y por encima del Poder Económico, ahora se premie al Poder Intelectual. Poder que también es rechazado por los poderosos de la economía y de la política hasta que se dan cuenta que es un poder que mueve al mundo y que lo usan cuando necesitan apuntalar sus estructuras endebles. Posdata: los comitecos habríamos celebrado que la Medalla Belisario Domínguez le fuera otorgada al doctor Roberto Gómez Alfaro. Pero el reconocimiento a su labor social está por encima de la medalla. Su labor social ha tenido múltiples reconocimientos de la gente humilde a la que ha servido, ha dado a manos llenas. La inclusión de su nombre como candidato a la Medalla Belisario Domínguez da cuenta de la grandeza de su vida. ¡Tzatz Comitán!